EL PROBLEMA
El paciente agenda y no llega
La cita perdida es la más cara de todas: ya ocupó el lugar de alguien más y ya no se puede vender. Y casi siempre se pierde por lo mismo — nadie se lo recordó.
Cómo se ve en su consultorio
- Huecos en la agenda que aparecen el mismo día.
- Alguien de recepción llamando una por una para confirmar.
- Pacientes que juran que la cita era el jueves.
- La lista de espera no se entera de que se liberó un lugar.
Lo que cuesta
Una silla vacía cuesta lo mismo que una silla ocupada: la renta, la luz y su hora corren igual. Ponga sus números y véalo al año.
Muévale a los dos controles con sus números y véalo en pesos.
Se le están yendo aproximadamente
$72,000 al año
$6,000 al mes. Cálculo conservador: solo 3 de cada 10 contactos perdidos se habrían convertido en cita.
Cómo se resuelve
Confirmación al agendar. El paciente recibe el comprobante con día, hora y dirección en el momento en que la cita queda hecha.
Recordatorio antes de la cita, automático, sin que nadie marque un teléfono.
Por el canal que sí abre. Correo en todos los planes; WhatsApp en los planes que lo incluyen — y hay que decirlo antes de firmar, porque a un paciente de sesenta años en Chihuahua un correo no le llega igual que un WhatsApp.
Reagendar sin llamar. Si no puede venir, lo mueve él mismo y el lugar se libera.
Lo que recibe
Recordatorios automáticos antes de cada cita.
Confirmación por escrito desde el momento en que se agenda.
Un reporte mensual de cuántas citas se agendaron.
Lo que no le prometemos
Nadie puede garantizarle que un paciente llegue. Lo que sí desaparece es la cita que se perdió porque se le olvidó — y esa es la mayoría.
LA GUÍA
¿Se la mandamos por escrito?
Ya vio su resultado. La guía trae lo mismo con calma: qué revisar, en qué orden y qué puede arreglar sin contratar a nadie.
Cómo bajar las citas perdidas sin contratar a nadie
¿Le pasa en su consultorio?
Le armamos una vista previa de su sitio en 72 horas, gratis y antes de que pague un peso. Si no le convence, ahí queda.